domingo, 19 de enero de 2014

La pasión del humanista

"Le he visto buscando en el diccionario. ¿le has visto buscar? ¡yo sí! Busca con más ansia que nadie. Le preguntas algo y duda, para, piensa, piensa. Busca en su mente y no encuentra. Sale disparado hacia la estantería, y coge su diccionario, que antes fue de su padre, joder. Te da otro pero ¿para qué? Sabes que él la va a encontrar antes. Lo abre suavemente y pasa las páginas color café y de olor historia con una agilidad y delicadeza de años. Lo tiene en gran estima. Y busca de nuevo. Busca con ansias y con frustración. Le frustra no saber la palabra. Le frustra desconocer. Teme no ser bueno. Y la encuentra. Encuentra la palabra antes de que tú hayas encontrado la letra. Lee. Pero no con un toque triunfal por su rapidez al encontrar la palabra, sino con una cadencia nerviosa y triste, ya que ha tenido que recurrir al diccionario otra vez.  Siempre acaba recurriendo al diccionario. Y lo odia. Odia depender de un libro y ansía tenerlo todo en su cabeza. Para no frustrarse nunca más. Para ser lo suficientemente bueno. Y eso es pasión, la pasión del humanista."

martes, 14 de enero de 2014

Carmen primum.

In grēmiō tuō, pedibus in aquā ludentīs,
Romanae stellae videbantūr pulchrīor
Sed nunc, prōcul a me,
causā ignotā trīstīs es.

Lacrīmasne? Nescīo.
Ita autem puto, quia noctē
possūm tuōs audire clāmores,
lacrīmaeque tuae ē meis occūlis effūndūntūr.

Sic excītor madida in tuis lacrīmis
clāmans tuōs clāmores.
Sic timeo ne mane veniat
Nam valedicere diffīcile est.

Quid faciam? Nequique scīo,
nam in mundi parte ignotā mihi es.
Omnīa fortassē facilior erant
cum Romae luna nobis lucebat,
ac in tuō sinu manēre et dormire
usque ad solem nos salutaret poteram.

Volare volo. Volare animā illinc ubi sis,
 ut te teneam magnō amplēxu aeternē.

Te basiabo et basiabor,
usque ad basia nostrā universō dicent
nos esse nimis fessōs ad moriendūm
basiandī causā

Si autem olim humum redere deberem,
nec sic ullūm basium mecum affērrē,
accīpiam tuum risum eumque custodiam
in parvulā capsā quae tantum aperiam
ut me iuvet dormire cum deperire sentīam

am.

sábado, 14 de diciembre de 2013

El contropio micoloquito

Un contropio es un lugar, pero no sé cómo es porque nunca he estado allí.  De hecho puede que nunca esté allí porque tal vez no exista. O tal vez sí exista. O tal vez haga algo distinto que existir, puede que zatique. ¿que qué es zaticar? Ni idea. Algo distinto a existir, supongo.
Me han dicho que es micoloquito. Al principio pensaba que el micoloquito era un color, que no se podía comparar con ningún otro: ni rosa, ni verde, ni azul. Luego me explicaron que en el contropio no existen los colores, ni siquiera zatican. Entonces pensé que sería el modo en el que los habitantes del contropio percibían el mundo. Entonces se rieron. ¿qué habitantes? No puedo saber si en ese lugar vive alguien. O si muere.
En efecto lo que hay ahí no vive, ni muere, ni existe ni zatica, sino que ecata. No sé qué es ecatar, pero sí sé lo que no es: no es morir, ni vivir, ni existir ni zaticar.
Pero ¿quienes ecatan? ¿quién habita en el contropio?
Los petroquitos, me susurraron.
¿petroquitos? No lo sabía. Así que las criaturas que ecatan en el contropio son los petroquitos.
¡qué inocente! Creía que eran criaturas y eso les provocó más de una carcajada. Decir que son criaturas es asemejarlas a algo de este mundo. No. Criaturas no vale. Resulta que son lutos. Lutos con pabri, suanes, ablicos y gines. No conozco esos conceptos, pero sé que no son ni ojos ni boca ni pies ni pelo.

Pero entonces ¿cómo perciben lo que hay a su alrededor los petroquitos? ¿o es que no perciben? ¿a caso hacen algo que no sea percibir?
Entonces ya se pusieron serios y me dijeron que aprendía deprisa. Sin embargo no había concepto nuevo para describir lo que los petroquitos hacían en lugar de percibir. Simplemente no percibían.
Pero, si no perciben ni entre ellos... ¿cómo se comunican?
Para mi sorpresa los lutos del contropio no se comunican porque no saben que hay otros petroquitos que zatican con ellos. Entonces pensarán que son únicos en el contropio ¿no?
Pues no. Porque no piensan.
Ya. Entonces ¿qué?  ¿bicricen? ¿pirtracean? ¿qué hacen que no es pensar?
Nada. Absolutamente nada. Los petroquitos no piensan. Esto último había sonado lejano.
Los petroquitos no piensan, no se comunican, no perciben. Entonces, ¿de dónde vienen estos conceptos? ¿contropio, zaticar ecatar, micoloquito, petroquito...? ¿Cómo sabemos que el contropio existe?
Me giré con estas preguntas en la mente, dispuesta a preguntarselas a quienes llevaban un rato hablándome del contropio, y me encontré sola. Sola en ese callejón oscuro.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Nova in Blogger :)

SALVETEEEEEE! ut puto vos iam scire, mihi valde placet lingua latina. Lingua graeca quoque, sed nondum possum istam linguam uti, nam parum difficilior est. Sed volebam incipere cum blog, quia me delectat scribere. Aliquando latine, aliquando hispanice, alicuando anglice... aliquantulum graece hahahae. Ergo. In Twitter non semper satis spatium habeo ad scribendum, quamobrem, cum sim indignans (debetis scire me fere semper indngnantem esse rebus diversis) hic scribam et quaeso, date mihi vestras sententias ac praesertim emmendate me, quia scio me multa menda facere adhuc. BASIA ET GRATIAS VOBIS!