domingo, 19 de enero de 2014

La pasión del humanista

"Le he visto buscando en el diccionario. ¿le has visto buscar? ¡yo sí! Busca con más ansia que nadie. Le preguntas algo y duda, para, piensa, piensa. Busca en su mente y no encuentra. Sale disparado hacia la estantería, y coge su diccionario, que antes fue de su padre, joder. Te da otro pero ¿para qué? Sabes que él la va a encontrar antes. Lo abre suavemente y pasa las páginas color café y de olor historia con una agilidad y delicadeza de años. Lo tiene en gran estima. Y busca de nuevo. Busca con ansias y con frustración. Le frustra no saber la palabra. Le frustra desconocer. Teme no ser bueno. Y la encuentra. Encuentra la palabra antes de que tú hayas encontrado la letra. Lee. Pero no con un toque triunfal por su rapidez al encontrar la palabra, sino con una cadencia nerviosa y triste, ya que ha tenido que recurrir al diccionario otra vez.  Siempre acaba recurriendo al diccionario. Y lo odia. Odia depender de un libro y ansía tenerlo todo en su cabeza. Para no frustrarse nunca más. Para ser lo suficientemente bueno. Y eso es pasión, la pasión del humanista."

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